La <strong>liquidez</strong> es la garantía operativa por excelencia. Permite afrontar con tranquilidad los pagos habituales, aporta apoyo económico para impulsar cambios que mejoren la productividad y es el referente básico de cualquier empresa solvente. <span id="more-1270"></span> Se construye con dos pilares: un volumen de ventas adecuado a la estructura empresarial y una gestión de cobro lo más rápida posible. La falta de cualquiera de ellos puede generar un serio problema. Desde <strong>Circulantis,</strong> promovemos  una innovadora <a href="https://circulantis.com/financiacion" target="_blank" rel="noopener">alternativa de financiación</a> para el <a href="https://circulantis.com/blog/el-anticipo-de-facturas/" target="_blank" rel="noopener">anticipo de facturas</a>, minimizando el coste para las empresas y el riesgo de insolvencia. <h2>Valoración de la liquidez</h2> La liquidez es la <strong>disponibilidad de efectivo</strong> con la que cuenta un negocio. Se puede evaluar desde distintas perspectivas pero las referencias principales son: <ul> <li>La <strong>tesorería</strong>, que refleja el nivel más alto de disponibilidad al sumar el dinero en caja más el saldo de la cuenta corriente. Es el recurso más inmediato.</li> <li>El <strong>activo circulante</strong>, que incluye los activos y derechos de cobro convertibles en dinero a corto plazo.</li> </ul> Analizar la composición del activo circulante, con detalle, es esencial para estimar su convertibilidad. Hay valores, como las existencias o algunas inversiones, que pueden tardar aún varios meses en ser recuperables, en cambio otros tienen un vencimiento muy corto o pueden ser negociables para hacerse efectivos en poco tiempo. Estos últimos son los más interesantes. Entre ellos están los derechos de cobro derivados de la actividad comercial, como los <a href="https://circulantis.com/blog/el-pagare/" target="_blank" rel="noopener">pagarés</a>, que son títulos que puedes solicitar a tus clientes como garantía de pago de las facturas aplazadas. Son un buen activo para acceder a nuestra plataforma. La categoría y valoración de los distintos elementos determina tu capacidad de respuesta para afrontar la actividad diaria o superar algún revés económico. <h2>¿Cómo evaluar el nivel adecuado de liquidez?</h2> La necesidad de fondos depende de las condiciones internas y externas. Siempre es recomendable un buen control de gastos para ser más eficiente y también hay sectores más impredecibles que deben asegurar un mayor margen de maniobra. Las herramientas fundamentes para medir las<strong> necesidades de liquidez</strong> son: <h3>Presupuesto de tesorería</h3> El <a href="https://circulantis.com/blog/elaborar-presupuesto-tesoreria/" target="_blank" rel="noopener">presupuesto de tesorería</a> parte de un saldo concreto y, desde ahí, se relacionan, por orden, todas las fechas previstas de ingresos y pagos. Es muy importante un registro actualizado y riguroso. Cada cantidad anotada elevará o reducirá el saldo según corresponda. Con esto se puede estimar el efectivo en cada momento futuro y anticiparse a las fechas críticas. <h3>Ratios de liquidez</h3> Son magnitudes que relacionan dos variables. Se deben calcular en distintos momentos para estudiar cómo evolucionan. En este caso, lo que nos interesa es medir la capacidad de hacer frente a los pagos a corto plazo. Los dos más importantes son: <ul> <li><strong><u>Ratio de liquidez general</u></strong>= activo circulante / pasivo circulante.</li> </ul> Relaciona el valor de las cuentas de tesorería, existencias, inversiones y derechos frente a las deudas y obligaciones. Todo para importes ejecutables antes de un año. El valor óptimo debe ser superior a 1. Así, expresaría una situación de solvencia técnica porque los fondos que aporta el negocio son suficientes para pagar las deudas. <ul> <li><strong><u>Ratio de liquidez inmediata</u></strong> = Tesorería / Pasivo corriente</li> </ul> Refleja la capacidad de atender de forma inminente las deudas. Es más difícil de concretar un valor óptimo pero se estima en torno, o superior, a 0’30. Obviamente, no hace falta tener ya disponible todo lo que hay que pagar a lo largo del año pero conviene mantener un cierto grado de respuesta inmediata. <h2>El coste de la falta de liquidez</h2> Hay empresas reacias a asumir un coste para adelantar el dinero de sus facturas pendientes aunque deben pensar en todo lo que les cuesta vender: producir o adquirir la mercancía, prepararla y enviarla; además de atender los costes fijos mensuales (facturas, nóminas, alquiler, impuestos, seguros…); ¿cuánto tiempo se puede esperar hasta cobrar? Un <strong>nivel de liquidez bajo</strong> puede romper el equilibrio de las cuentas en cualquier momento. Un impago genera desconfianza y un descubierto en cuenta es muy costoso y deja una marca negativa en el historial crediticio. Una falta continuada de efectivo puede llevar a una situación de asfixia financiera por falta de recursos y llevar incluso al cierre. Muchos autónomos y pymes no lo dudan y buscan la manera de tener a mano el dinero sin agobios ni complicaciones con las gestiones de cobro. Les supone un alivio y una base firme para seguir adelante con tranquilidad. En <strong>Circulantis</strong> te lo ponemos muy fácil con la financiación colectiva del <a href="https://circulantis.com/" target="_blank" rel="noopener"><em>crowdlending</em></a> donde solo tú decides sobre tus anticipos: cuánto, cuándo y a qué coste.

¿Cómo saber si tienes suficiente liquidez?

La liquidez es la garantía operativa por excelencia. Permite afrontar con tranquilidad los pagos habituales, aporta apoyo económico para impulsar cambios que mejoren la productividad y es el referente básico de cualquier empresa solvente.

Se construye con dos pilares: un volumen de ventas adecuado a la estructura empresarial y una gestión de cobro lo más rápida posible. La falta de cualquiera de ellos puede generar un serio problema. Desde Circulantis, promovemos  una innovadora alternativa de financiación para el anticipo de facturas, minimizando el coste para las empresas y el riesgo de insolvencia.

Valoración de la liquidez

La liquidez es la disponibilidad de efectivo con la que cuenta un negocio. Se puede evaluar desde distintas perspectivas pero las referencias principales son:

  • La tesorería, que refleja el nivel más alto de disponibilidad al sumar el dinero en caja más el saldo de la cuenta corriente. Es el recurso más inmediato.
  • El activo circulante, que incluye los activos y derechos de cobro convertibles en dinero a corto plazo.

Analizar la composición del activo circulante, con detalle, es esencial para estimar su convertibilidad. Hay valores, como las existencias o algunas inversiones, que pueden tardar aún varios meses en ser recuperables, en cambio otros tienen un vencimiento muy corto o pueden ser negociables para hacerse efectivos en poco tiempo.

Estos últimos son los más interesantes. Entre ellos están los derechos de cobro derivados de la actividad comercial, como los pagarés, que son títulos que puedes solicitar a tus clientes como garantía de pago de las facturas aplazadas. Son un buen activo para acceder a nuestra plataforma.

La categoría y valoración de los distintos elementos determina tu capacidad de respuesta para afrontar la actividad diaria o superar algún revés económico.

¿Cómo evaluar el nivel adecuado de liquidez?

La necesidad de fondos depende de las condiciones internas y externas. Siempre es recomendable un buen control de gastos para ser más eficiente y también hay sectores más impredecibles que deben asegurar un mayor margen de maniobra.

Las herramientas fundamentes para medir las necesidades de liquidez son:

Presupuesto de tesorería

El presupuesto de tesorería parte de un saldo concreto y, desde ahí, se relacionan, por orden, todas las fechas previstas de ingresos y pagos. Es muy importante un registro actualizado y riguroso. Cada cantidad anotada elevará o reducirá el saldo según corresponda. Con esto se puede estimar el efectivo en cada momento futuro y anticiparse a las fechas críticas.

Ratios de liquidez

Son magnitudes que relacionan dos variables. Se deben calcular en distintos momentos para estudiar cómo evolucionan. En este caso, lo que nos interesa es medir la capacidad de hacer frente a los pagos a corto plazo. Los dos más importantes son:

  • Ratio de liquidez general= activo circulante / pasivo circulante.

Relaciona el valor de las cuentas de tesorería, existencias, inversiones y derechos frente a las deudas y obligaciones. Todo para importes ejecutables antes de un año.

El valor óptimo debe ser superior a 1. Así, expresaría una situación de solvencia técnica porque los fondos que aporta el negocio son suficientes para pagar las deudas.

  • Ratio de liquidez inmediata = Tesorería / Pasivo corriente

Refleja la capacidad de atender de forma inminente las deudas. Es más difícil de concretar un valor óptimo pero se estima en torno, o superior, a 0’30.

Obviamente, no hace falta tener ya disponible todo lo que hay que pagar a lo largo del año pero conviene mantener un cierto grado de respuesta inmediata.

El coste de la falta de liquidez

Hay empresas reacias a asumir un coste para adelantar el dinero de sus facturas pendientes aunque deben pensar en todo lo que les cuesta vender: producir o adquirir la mercancía, prepararla y enviarla; además de atender los costes fijos mensuales (facturas, nóminas, alquiler, impuestos, seguros…); ¿cuánto tiempo se puede esperar hasta cobrar?

Un nivel de liquidez bajo puede romper el equilibrio de las cuentas en cualquier momento. Un impago genera desconfianza y un descubierto en cuenta es muy costoso y deja una marca negativa en el historial crediticio. Una falta continuada de efectivo puede llevar a una situación de asfixia financiera por falta de recursos y llevar incluso al cierre.

Muchos autónomos y pymes no lo dudan y buscan la manera de tener a mano el dinero sin agobios ni complicaciones con las gestiones de cobro. Les supone un alivio y una base firme para seguir adelante con tranquilidad.

En Circulantis te lo ponemos muy fácil con la financiación colectiva del crowdlending donde solo tú decides sobre tus anticipos: cuánto, cuándo y a qué coste.

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