¿Se puede conseguir financiación sin aval?

Muchas empresas tienen problemas para lograr financiación. En muchos casos, conseguir préstamos sin aval resulta bastante complicado, especialmente a través de las vías tradicionales.

Las entidades bancarias se protegen más en los momentos difíciles y ahora son más estrictas a la hora de evaluar los riesgos y conceder préstamos.

Solo las compañías más solventes y de mejor trayectoria tienen vía libre. A las otras, les queda un largo camino de gestiones y papeleo.

El aval es uno de los requisitos que más condiciona la financiación para empresas. De hecho, se ven obligadas a redoblar los esfuerzos para defender su solicitud: primero, para convencer a un avalista, y después, frente a la entidad financiera.

¿Qué significa un aval a la hora de pedir financiación?

Un aval es una garantía adicional de pago que exigen bancos y financieras cuando una empresa no cumple todos los requisitos para la concesión de un préstamo o tienen dudas de su solvencia.

Esto significa que los préstamos a empresas sin aval se reducen porque cualquier condición puede ser un obstáculo.

El aval es un contrato que compromete de forma solidaria a un tercero –avalista- con su avalado. Si éste último no cumple con su obligación de pago es el avalista el que debe hacerlo. También se emplean bienes reales como garantía.

Además, a las entidades que piden aval no les vale la firma de cualquier avalista, también analizarán su solvencia financiera como responsable solidario del pago.

Por tanto, un aval obliga a un empresario o emprendedor a entrar en un bucle de obligaciones y responsabilidades que le complican la vida, de un lado y del otro.

  • Lo sufren especialmente pymes, emprendedores y autónomos.

Si muchas pymes tienen problemas, los trabajadores autónomos lo suelen tener más difícil, más aún cuando están empezando.

Al contrario que las sociedades, la responsabilidad de un autónomo por las deudas de su negocio abarca todo su patrimonio. En realidad, ellos se avalan a sí mismos y su situación patrimonial puede aumentar las barreras.

Los préstamos para autónomos sin aval o requisitos similares son muy complicados a través de un banco. Salvo aquellos con una actividad muy consolidada y una situación económica holgada.

¿Pueden autónomos y Pymes pedir financiación sin aval?

Esta es una pregunta clave para cualquier autónomo o pyme. Cuando buscan una respuesta, algunos les hablarán de las estrategias que pueden emplear para convencer al banco, pero ese camino es engorroso.

Si lo que realmente necesitan son soluciones rápidas y flexibles el lugar adecuado es otro: la financiación alternativa.

Es importante que todos sepan que sí hay alternativas de financiación sin aval, incluso para negocios que afrontan un mayor riesgo e incertidumbre.

Préstamos negocios sin aval

Los nuevos modelos de financiación colectiva a través de plataformas online (Fintech o direct lending) unen empresas e inversores particulares. Renuevan la oferta de capital y reducen las exigencias de partida.

Esta evolución del sistema financiero –emergente en España- está consolidada en las principales economías europeas (Reino Unido, Francia o Alemania).

Esta transición es vital porque al aumentar las opciones para obtener préstamos sin aval se salvarán muchos negocios y los emprendedores tendrán más oportunidades.

La clave de la financiación alternativa es que los criterios de aceptación no dependen de un departamento de riesgos sino de las preferencias y perfil de cada uno de los inversores particulares que participan en ella.

Si la rentabilidad les compensa y el proyecto les convence se unirán a la financiación. Sin necesidad de avalistas.

Además, muchos inversores también valoran los aspectos no económicos: el tipo de empresa, la actividad que realiza o su responsabilidad social.

Tipos de financiación sin aval

Para cualquier empresario o profesional que necesite saber dónde encontrar préstamos sin aval aquí le mostramos unas soluciones prácticas y sencillas.

Tipos

Estos modelos son viables para distintos tipos de empresas y en cada ciclo de vida del negocio:

  • Financiación emprendedores sin aval: business angels, capital riesgo, subvenciones o microcréditos.
  • Financiación autónomos sin aval (también para pymes): crowdlending (préstamos), crowdfactoring (anticipos de facturas). En algunos casos, subvenciones y microcréditos.

Crowdlending

Esta nueva metodología (crowd: múltiple & lending: préstamo) es la referencia de los modelos de financiación participativa, por medio de plataformas que intermedian entre inversores y empresas.

En el crowdlending se gestionan préstamos, líneas de crédito y descuento de pagarés o anticipo de facturas.

La plataforma analiza las peticiones de los autónomos y pymes y publican su solicitud con un tipo de interés de referencia según el riesgo. El mecanismo de financiación habitual es en forma de subasta.

Crowdfactoring

El crowdfactoring es la fórmula específica del crowdlending para el descuento comercial: facturas, pagarés, letras, certificaciones de obra u otros documentos comerciales firmados con pago aplazado (con fecha de vencimiento).

En Circulantis, nos hemos especializado en esta operativa para ofrecer un mejor servicio y concentrar a inversores realmente interesados en estos títulos.

Las empresas ceden sus derechos de cobro y los inversores que los adquieren (con un descuento) les anticipan el dinero pendiente.

El solicitante puede cerrar su subasta cuando quiera y elegir entre las ofertas que haya recibido.

Business angel

Las redes de business angel son ideales para los emprendedores con un proyecto innovador y tecnológico. Un business angel es un inversor profesional que ofrece capital a las iniciativas con más potencial a cambio de una participación en el resultado.

Se involucra en el negocio y aporta también experiencia y contactos. Ayuda a crecer a la empresa porque también le interesa recuperar su inversión.

Venture Capital y Sociedades de Capital Riesgo

El venture capital (o capital riesgo) concentra diferentes fórmulas de financiación con capital privado destinado a compañías o startups en fase de expansión. Apoyan proyectos con riesgo pero con alto potencial de crecimiento.

Tampoco requieren aval. Lo que buscan es asegurarse algún poder de decisión y  negociar su parte en los ingresos futuros.

Una de las formulas de financiación de capital privado son los préstamos participativos. Son préstamos abiertos con un tipo de interés variable. La empresa los devuelve en función de los resultados que obtenga. El inversor no entra en el capital.

Subvenciones públicas

Son ayudas a fondo perdido. Suelen ir destinadas a apoyar el emprendimiento (sobre todo de ciertos colectivos), para reformar o ampliar instalaciones o para impulsar la innovación y la digitalización de las empresas.

Microcréditos

Préstamos sin aval ni garantías que se ofrecen en condiciones ventajosas: sin comisiones o a un tipo de interés reducido. Por ejemplo:

  • Líneas ICO (instituto de crédito oficial). Para empresas y
  • Empresa pública con líneas de financiación para apoyar el emprendimiento joven e innovador.

¿En qué fijarse a la hora de pedir financiación sin aval?

En general, siempre hay que calcular y comparar el coste total a la hora de pedir financiación.  Que no sea necesario un aval es un alivio pero eso no impide que haya otras obligaciones que puedan retrasar la solicitud o aumentar su coste (con productos adicionales).

Si al pedir financiación hay varias alternativas sin aval conviene fijarse en:

  • Que sea ágil. El crowdlending y crowdfactoring, por su formato online, son muy accesibles y dan una respuesta en pocos días. En la financiación a corto plazo, cada día de retraso en lograr el dinero pone en más apuros la actividad diaria de la empresa.
  • Que cubra distintas necesidades. Las fórmulas de capital privado son ideales para lanzar proyectos innovadores y el crowdfactoring para proteger la liquidez.
  • Con menos requisitos: Las entidades bancarias, aunque no pidan aval, es habitual que exijan algún tipo de vinculación o productos cruzados: seguros, tarjetas, domiciliaciones, servicios adicionales, etc.
  • Un coste transparente. En las plataformas de crowdlending/crowdfactoring no hay gastos ocultos ni productos cruzados. Las comisiones están claras desde el primer momento y el tipo de interés depende del riesgo y de las preferencias de los inversores.
  • Que no compute en la CIRBE. Cualquier solicitud de crédito a un banco se comunica a la Central de Riesgos del Banco de España. Esto no ocurre con la financiación privada.

En definitiva, los autónomos y pymes tienen muchas obligaciones y necesitan soluciones flexibles y con pocas ataduras. Sobre todo, cuando se trata de dinero.

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