<a href="https://www.circulantis.com/blog/wp-content/uploads/2015/07/millennials-fintech.jpg"><img class="alignleft wp-image-110" src="https://www.circulantis.com/blog/wp-content/uploads/2015/07/millennials-fintech-300x200.jpg" alt="millennials fintech" width="352" height="235" /></a>El 33% de los millennials estadounidenses cree que <strong>no necesita un banco</strong> y el 53% <strong>no encuentra diferencias entre su banco y la competencia</strong>. Son datos recogidos en el informe Millennial Disruption Index, un proyecto de investigación del gigante de las telecomunicaciones Viacom Media Networks que ha durado 3 años y que ha contado con la participación de 10.000 millennials estadounidenses, es decir, <strong>jóvenes que hoy tienen entre 20 y 35 años</strong>.<span id="more-109"></span> El informe cuantifica la desconexión entre la banca tradicional, anclada en un modelo que poco ha variado en los últimos siglos, y la generación millennial, que engloba tanto a nativos digitales como a personas que, aunque no nacieron inmersos en la cultura digital, han sabido explotar las <strong>posibilidades y facilidades que brinda la ubicuidad de Internet y los teléfonos inteligentes o <em>smartphones</em></strong>. Nativos digitales o no, los millennials piden a sus bancos lo mismo que encuentran cuando compran en supermercados online, reservan un vuelo o pagan una suscripción para ver películas y series a través de Internet: <strong>facilidad de uso, notificaciones útiles, personalización, transparencia</strong>. Estas demandas no están cubiertas por los bancos, y los millennials así lo perciben. Horarios de atención incompatibles con las jornadas laborales y las clases en colegios e institutos, retrasos en las gestiones, explicaciones oscuras, y muchas veces inútiles, y cargos y comisiones arbitrarias, entre otros problemas, han hecho que <strong>la banca se aleje por sus propios deméritos de sus clientes</strong>. La banca ha reproducido este modelo anticuado y falto de capacidad de reacción durante años porque no había ninguna competencia que ofreciera algo parecido, pero hoy la oferta de servicios financieros se multiplica y las diferencias entre los recién llegados y los viejos protagonistas son más que evidentes. De vuelta al informe Millennial Disruption Index, el 68% de los encuestados cree que la forma de manejar el dinero será distinta en los próximos 5 años, y el 70% adelanta incluso que <strong>los medios de pago poco tendrán que ver con las prácticas actuales</strong>. Los millennials dibujan un escenario de cambios pero, al mismo tiempo, no consideran a los bancos como agentes del cambio: el 73% de ellos admite que le entusiasma mucho más lo que puedan ofrecer en estas áreas los gigantes tecnológicos, como Google, Amazon o Paypal, que lo que puedan aportar sus bancos de toda la vida. El futuro inmediato de las finanzas y de los servicios bancarios pasa por <strong>una nueva generación de compañías que sepan escuchar a sus clientes</strong>, explicar sus negocios y que cuenten además con infraestructuras tecnológicas que las doten de capacidad de reacción. Si la banca tradicional no espabila, es fácil pensar que se va a ver incontestablemente superada por las FinTech y los gigantes tecnológicos. De momento, estos recién llegados cuentan ya con la simpatía de los millennials.

Los Millennials dan la espalda a los bancos

millennials fintechEl 33% de los millennials estadounidenses cree que no necesita un banco y el 53% no encuentra diferencias entre su banco y la competencia. Son datos recogidos en el informe Millennial Disruption Index, un proyecto de investigación del gigante de las telecomunicaciones Viacom Media Networks que ha durado 3 años y que ha contado con la participación de 10.000 millennials estadounidenses, es decir, jóvenes que hoy tienen entre 20 y 35 años.

El informe cuantifica la desconexión entre la banca tradicional, anclada en un modelo que poco ha variado en los últimos siglos, y la generación millennial, que engloba tanto a nativos digitales como a personas que, aunque no nacieron inmersos en la cultura digital, han sabido explotar las posibilidades y facilidades que brinda la ubicuidad de Internet y los teléfonos inteligentes o smartphones. Nativos digitales o no, los millennials piden a sus bancos lo mismo que encuentran cuando compran en supermercados online, reservan un vuelo o pagan una suscripción para ver películas y series a través de Internet: facilidad de uso, notificaciones útiles, personalización, transparencia.

Estas demandas no están cubiertas por los bancos, y los millennials así lo perciben. Horarios de atención incompatibles con las jornadas laborales y las clases en colegios e institutos, retrasos en las gestiones, explicaciones oscuras, y muchas veces inútiles, y cargos y comisiones arbitrarias, entre otros problemas, han hecho que la banca se aleje por sus propios deméritos de sus clientes. La banca ha reproducido este modelo anticuado y falto de capacidad de reacción durante años porque no había ninguna competencia que ofreciera algo parecido, pero hoy la oferta de servicios financieros se multiplica y las diferencias entre los recién llegados y los viejos protagonistas son más que evidentes.

De vuelta al informe Millennial Disruption Index, el 68% de los encuestados cree que la forma de manejar el dinero será distinta en los próximos 5 años, y el 70% adelanta incluso que los medios de pago poco tendrán que ver con las prácticas actuales. Los millennials dibujan un escenario de cambios pero, al mismo tiempo, no consideran a los bancos como agentes del cambio: el 73% de ellos admite que le entusiasma mucho más lo que puedan ofrecer en estas áreas los gigantes tecnológicos, como Google, Amazon o Paypal, que lo que puedan aportar sus bancos de toda la vida.

El futuro inmediato de las finanzas y de los servicios bancarios pasa por una nueva generación de compañías que sepan escuchar a sus clientes, explicar sus negocios y que cuenten además con infraestructuras tecnológicas que las doten de capacidad de reacción. Si la banca tradicional no espabila, es fácil pensar que se va a ver incontestablemente superada por las FinTech y los gigantes tecnológicos. De momento, estos recién llegados cuentan ya con la simpatía de los millennials.

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