Crédito comercial, una ventaja para las empresas

Las empresas han configurado un mecanismo perfecto para obtener financiación sin coste ni endeudamiento: el crédito comercial.

Financiarse a través de los proveedores es el recurso principal de la mayoría de los negocios. Con ello, pueden adquirir los productos que necesitan sin perder efectivo de forma inmediata.

El problema es que las ventajas de unos –los que compran- son los riesgos de los que venden, y es imprescindible encontrar un equilibrio estable.

En Circulantis, sabemos que la solución lógica para equilibrar la balanza es anticipar facturas. Así, los proveedores que conceden crédito pueden negociar su derecho de cobro para conseguir liquidez sin tener que endurecer las condiciones a sus clientes.

Veamos en qué consiste el crédito comercial:

¿En qué consiste el crédito comercial?

El crédito comercial es una fórmula muy habitual y se basa en flexibilizar las condiciones de pago en las operaciones comerciales.

Según datos de CESGAR, en 2018 el 37,6% de las empresas se financiaron con el crédito de los proveedores, siendo la primera opción entre todas las fórmulas de financiación ajena.

Para el que compra es el medio ideal: recibe los bienes o servicios y los paga más adelante. De esta forma, resguarda su posición financiera a corto plazo y puede aprovechar los suministros sin perder flujo de efectivo.

Al ser una estrategia tan común acaba financiando toda la cadena de suministros en muchos sectores:

Las empresas se conceden aplazamientos en el pago unas a otras generando una cadena de crédito en las transacciones del ciclo de producción y distribución de cada producto, hasta que llega al consumidor final.

Esto genera dos repercusiones importantes:

Primero, es una práctica que va más allá de la negociación entre dos empresas. La competencia natural entre proveedores para vender se puede trasladar a una competencia también en el crédito.

De hecho, un cliente puede decidir una compra en función de las facilidades que le ofrezcan en el pago.

En segundo lugar, una cadena de crédito está amenazada por cualquier impago. Basta que un cliente no pague su deuda –factura- para comprometer a todos los anteriores y crear desconfianza en todo el sector.

Por tanto, este modelo solo se sostiene si el crédito comercial tiene una línea de liquidez asegurada. Es decir, las empresas que otorgan crédito deben tener la posibilidad de financiar sus derechos para anticipar el dinero pendiente.

Para conseguirlo, los modelos de financiación alternativa son una nueva solución para los proveedores que necesitan un entorno rápido y flexible. Es un medio transparente y seguro para negociar efectos comerciales y anticipar el dinero de las facturas.

Esta nueva modalidad más colaborativa (crowdfactoring) es esencial para fortalecer el sistema, reducir la morosidad y que las pymes y autónomos no estén tan expuestos a las crisis financieras ni a las restricciones del crédito bancario.

Cómo se puede solicitar un crédito comercial?

La solicitud de crédito comercial es similar a pedir un préstamo a corto plazo para adquirir suministros. En este caso, se fundamenta en el aplazamiento del pago de las facturas.

Para conseguir un crédito comercial hay que demostrar solvencia y ofrecer garantías. Aunque sea un procedimiento habitual los proveedores no pueden concederle crédito a cualquier cliente, menos aún si no lo conocen o perciben algún riesgo.

La mejor garantía para el solicitante es tener un buen perfil de solvencia y no estar incluido en ningún registro de morosidad. Además, puede reforzar su posición ofreciendo medios de pago seguros, como los pagarés.

Los proveedores valoran a los clientes solventes. Primero, porque eliminan el riesgo de insolvencia, y después, porque así les resulta más fácil y menos costoso obtener financiación gracias a los pagarés y facturas aceptadas.

En definitiva, el crédito comercial genera derechos y obligaciones, representados en documentos comerciales.

De hecho, esta estrategia sostiene un dinámico sector de crédito y financiación que tiene como base los derechos de cobro de los autónomos y empresas.

Si los proveedores tienen alternativas de liquidez es más fácil que acepten los aplazamientos. Ahora, con la financiación alternativa pueden recurrir a:

Descuento de pagarés

Descontar pagarés es el mejor instrumento para anticipar facturas al ser documentos sólidos y bien aceptados.

El pagaré recoge el importe de la factura y la firma del cliente confirma su compromiso de pagar en la fecha acordada. Una empresa puede ceder estos títulos a una compañía de financiación para anticipar el dinero con un descuento (el coste de la operación).

Factoring

El factoring es un servicio de anticipo de facturas que suma la gestión de cobro y la evaluación de riesgos. Se puede solicitar para facturas, pagarés, letras aceptadas, certificaciones de obra u otros derechos de cobro documentados.

Forfaiting y seguros de exportación

El forfaiting es una modalidad de factoring diseñada para operaciones de exportación. Para ventas fuera de la zona euro es conveniente sumar algún seguro de crédito para el comercio internacional o asegurar el valor de las divisas.

Por último, algunos clientes, sobre todo grandes empresas, ofrecen confirming  para obtener crédito comercial. En esta fórmula un banco gestiona y garantiza los pagos pero a costa de plazos más largos. Para compensar ofrece a los proveedores anticipos del dinero pendiente bajo sus condiciones.

Se conoce también como factoring inverso.

Requisitos para solicitar un crédito comercial

Negociar los requisitos para solicitar crédito comercial es una parte delicada en una transacción comercial.

Legalmente, hay un plazo máximo de 60 días para pagar las transacciones entre empresas. Sin embargo, la situación crítica de algunos negocios o el poder de negociación de las grandes empresas debilitan la normativa.

Los vendedores deben encontrar puntos de equilibrio para ser flexibles sin ceder demasiado, porque ello acabaría poniendo en riesgo su tesorería y el cumplimiento de sus propias obligaciones.

Los clientes, como beneficiarios del crédito, deben ofrecer también soluciones de pago que proporcionen confianza y faciliten el acuerdo.

Es fundamental que cada uno cumpla su parte y que toda la documentación que se genere esté en regla y firmada. No solo la propiamente comercial: presupuestos, contratos, albaranes, facturas… sino cualquier otra garantía que se haya establecido.

Algunos de los requisitos que las empresas imponen para ofrecer crédito son:

Requisitos de solvencia: algunas organizaciones tienen un departamento de riesgos para evaluar a los clientes y decidir cuánto crédito se les puede conceder. También es usual encargar informes comerciales para analizar el historial crediticio.

Trabajar con pagarés. Este título compromete al cliente con su firma, tiene valor legal y es una garantía sólida de pago de una factura.

Solicitar avales: la firma de un tercero comprometiéndose a pagar si el deudor no lo hace es otro requisito que se puede contemplar.

Pagos por anticipado: en función de la operación el proveedor puede solicitar un porcentaje por adelantado y ser más flexible en los pagos posteriores.

Garantías adicionales: se trata de aumentar la seguridad solicitando otros documentos como un seguro de crédito o una garantía bancaria.

Lo más importante es la cobertura de la morosidad o los impagos, por eso se otorga la máxima relevancia a los mecanismos que aseguren el cobro en la fecha pactada.

Contrato de crédito comercial

El contrato de crédito comercial se puede establecer con los modelos de contratos mercantiles habituales para las operaciones de suministro entre las empresas.

En un contrato deben aparecer bien representadas las dos partes y los representantes legales en su caso. Las clausulas generales en relación a una transacción comercial y la forma de pago son:

  • Detalle de la mercancía o servicio, cantidades e importes. Total de la operación e impuestos aplicables.
  • Plazo de entrega, especificando a quién corresponde el pago de la expedición o transporte.
  • Cómo y cuándo se emitirán las facturas.
  • Indicación clara de la fecha exacta para efectuar el pago y el importe que se abonara.
  • Forma y medio de pago (pagaré bancario, transferencia, abono en cuenta…).

Se puede incluir cualquier otra condición contractual que sea necesaria o sirva para reforzar las condiciones de pago (aplicar intereses de demora, indemnizaciones, gastos de reclamación, etc.).

Ventajas y desventajas del crédito comercial

En cuanto a las ventajas y desventajas del crédito comercial el mejor indicativo es que la mayoría de empresas que pueden solicitarlo lo hacen.

Para los proveedores lo ideal es cobrar al contado pero si no ofrecen facilidades serán penalizados e incluso perderán ventajas competitivas. Esta coyuntura la pueden subsanar con un servicio de factoring o un descuento de pagarés.

Para los clientes, el aplazamiento en el pago ofrece estas ventajas:

  • Es una fuente de financiación automática y sin coste.
  • Es fácil de conseguir. Hay sectores donde forma parte de la práctica habitual de negociación.
  • Ayuda a financiar las operaciones del día a día. De otro modo habría que afrontar salidas inmediatas de efectivo.
  • Es clave para gestionar mejor la tesorería y extender el efectivo para los gastos corrientes y mantener un remanente para gastos inesperados.

En cuanto a las desventajas:

  • El crédito comercial va en las dos direcciones y obliga a un estricto control de los cobros y pagos aplazados para tener siempre cubierta la tesorería.
  • Al manejar distintos vencimientos (a 30, 60 o más días) hay que tener cuidado para asegurar la liquidez en las fechas más cargadas (el final de mes o el pago trimestral de impuestos).
  • Si se utiliza algún tipo de financiación bancaria se agrava la exposición en el CIRBE (Centro de Información de Riesgos del Banco de España)

Un modo eficiente de gestionar el crédito comercial es aprovechar los aplazamientos en el pago como cliente y anticipar los cobros como proveedor. Esto da un gran margen de maniobra y evita tener que endeudarse por otros medios.

La imagen financiera se refuerza: mejora el balance y los ratios de solvencia y endeudamiento.

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